Dientes sensibles: consulta frecuente en la clinica dental

1 diciembre, 2017

La sensibilidad dentaria o calado dental es un fuerte dolor que se presenta de manera repentina ante la ingestión de determinados alimentos, como los helados, bebidas frías, sopas calientes… El problema no es el alimento o estímulo externo en sí, sino las condiciones en las que se presenta. Estas son, por lo general, adversas: temperaturas muy frías o muy calientes, elementos ácidos o dulces e incluso una elevada presión táctil.

¿Por qué ocurre la sensibilidad dental?

El motivo principal de que se produzca este dolor es muy sencillo. A causa del desgaste dental, la dentina (una capa interna de marfil que recubre la pulpa y contiene los túbulos dentarios) queda expuesta al exterior, ya que pierde su protección natural. De este modo, cuando estos agentes, que acostumbran a ser benignos, entran en contacto con la dentina; y, en consecuencia, con las terminaciones nerviosas, generan dolor y pinchazos intensos.

Existen diferentes causas que provocan que, poco a poco, la dentadura se vaya dañando y se acabe con unos dientes sensibles. Por ejemplo, si el lavado de dientes se lleva a cabo con cepillos dañinos o demasiado agresivos; es muy probable que, con el paso del tiempo, se lesionen las estructuras protectoras: encía, cemento radicular y esmalte. Lo mismo sucederá con otros problemas bucales, como pastas dentales excesivamente abrasivas, mala técnica de cepillado, acumulación de placa bacteriana por mala higiene… Así como con problemas sistémicos: depresión inmunológica que dé lugar a aftas orales, alteraciones alimentarias tipo bulimia o dieta. Este último motivo es básico, pues afectará a todos y cada uno de los rincones del organismo. Por ejemplo, una dieta rica en ácidos o azúcares puede acelerar este proceso. Como se puede apreciar, los desencadenantes son numerosos.

¿Qué se puede hacer para prevenir el calado dental?

Lo más importante es hacer frente a los desencadenantes. Es por ello que será fundamental aprender a cepillarse correctamente los dientes, evitando una energía demasiado intensa, con filamentos suaves y sin olvidarse ningún recoveco. Está indicado el uso de cepillos eléctricos, dado su poder vibratorio. Los productos empleados, como se ha visto, son unas piezas importantes en el puzle de la hiperestesia. Por eso, es necesario emplear productos homologados y de calidad. También hay que vigilar la dieta. Cuanto más natural sea esta, más beneficio para el organismo. Esto no quiere decir que no se pueda beber un refresco, pero no es aconsejable abusar de ellos ni de los alimentos ácidos u otros refrigerios ricos en azúcares.

Si, pese a tomar estas medidas, no se consigue paliar la sensibilidad, será necesario ponerse en manos de un dentista profesional y acudir a la clinica dental de confianza, con el fin de que se evalúe la causa concreta que causa este dolor y se pueda elaborar un plan personalizado para ponerle fin.

Escrito por Rosa -